«En Hollywood, el suspense lo ponía Hitchcock; en las marquesinas de los cines de barrio españoles, la pasión y el misterio llevaban la firma de Jano.» 🎞️🍿
Después de un par de semanas trasteando con consolas de 16 bits y maquinitas de cristal líquido, ya tocaba desempolvar de nuevo la carpeta de gran formato y volver a nuestra querida sección de cartelería de cine. Y para este regreso, os traigo una pieza que es historia pura del séptimo arte y de la cartelería en nuestro país: un póster de reposición de Encadenados (Notorious), la obra maestra indiscutible de Alfred Hitchcock.

El maestro Jano: El rostro de nuestros cines de barrio 🖌️✨
Si nos fijamos en la esquina inferior derecha de la ilustración central, encontramos una firma impresa que es sinónimo de la época dorada del cartelismo cinematográfico en España: Jano (el seudónimo artístico de Francisco Fernández-Zarza Pérez).
Junto a otros grandes como Mac (Macario Gómez) o Soligó, Jano fue el responsable de ponerle «cara» a las películas antes de que entráramos a la sala. Su capacidad para captar la esencia de una cinta en un solo lienzo era asombrosa. En esta obra, el contraste es sublime: por un lado, tenemos ese primer plano inmenso, cálido y magnético de los protagonistas. Por otro, en la esquina superior derecha, una amenazante silueta oscura tras las persianas que nos recuerda que estamos ante un oscuro thriller de espionaje.
Las cicatrices de un superviviente y las idas y venidas de Selznick 🕰️📜
Como siempre digo, lo hermoso de coleccionar carteles en formato físico son las cicatrices que cuentan su historia. Este póster conserva sus marcas de doblez originales, prueba inequívoca de que fue almacenado, doblado y enviado a las salas para su exhibición.
Si nos vamos a los créditos de la parte inferior, vemos nombres que son pura realeza de Hollywood. Aunque la película la dirigió Hitchcock, el proyecto nació bajo el amparo del todopoderoso productor David O. Selznick (el artífice de Lo que el viento se llevó y responsable de traer a Hitchcock a Hollywood con Rebeca), quien encargó el libreto al genial guionista Ben Hecht (maestro del diálogo y autor de guiones como Scarface de 1932 o Luna nueva). Selznick acabó vendiendo el «paquete» completo (director, estrellas y guion) a la RKOpara conseguir liquidez, pero la sólida base de la película ya estaba construida.
Además, la información del Depósito Legal no ayuda a datar exactamente esta pieza: 1982. Un año en el que los cines españoles seguían programando reposiciones de grandes clásicos para deleite de una nueva generación.

Burlar a la censura: El beso de los tres segundos 💋⏱️
La película, estrenada originalmente en 1946 (en plena época dorada de Hitchcock), cuenta con Cary Grant e Ingrid Bergman en estado de gracia. Él interpreta a Devlin, un agente gubernamental frío y reprimido; ella es Alicia Huberman, la hija de un espía nazi que busca redimirse. La química entre ambos es legendaria, y Hitchcock la llevó al límite para burlar el estricto Código Hays de censura de la época.
El código prohibía explícitamente que un beso en pantalla durara más de tres segundos. ¿Qué hizo el maestro del suspense? Rodó una escena de casi tres minutos de pasión ininterrumpida en la que Grant y Bergman se besaban durante dos segundos y medio, se separaban para susurrarse cosas al oído, se mordisqueaban, y volvían a besarse. Técnicamente no rompieron la regla de los tres segundos, pero nos regalaron una de las secuencias más sensuales de la historia del cine clásico.
Uranio, vino y la sombra de Claude Rains 🍷🔑
Sin entrar en demasiados spoilers para aquellos que aún no hayan bajado a esta particular bodega, Encadenados nos plantea una misión de espionaje en Brasil para destapar a un grupo de nazis huidos. El famoso MacGuffin (la excusa argumental para que la trama avance) es un misterioso uranio escondido de la forma más insospechada.
Pero si hay alguien que roba escenas, además de la pareja protagonista, es el villano: Alexander Sebastian, interpretado magistralmente por Claude Rains. Lejos del arquetipo de malo de cartón piedra, Rains construye a un antagonista trágico, lleno de inseguridades, profundamente enamorado de Alicia y dominado de forma enfermiza por una madre implacable. Su humanidad hace que la tensión sea aún más asfixiante.

Y vosotros, ¿qué película de Hitchcock guardáis con más cariño en la memoria? ¿Sois de los que prefieren al Cary Grant cómico o al más oscuro de cintas como esta?
¡Os leo en los comentarios!








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